¿Dónde vivimos?

uchos se hacen esta misma pregunta, el famoso “¿Dónde vivo?” pero muy pocos son los que pueden responderla, veamos… ¿Dónde vivo? Puedo decir que vivo en un mundo donde todo es intolerante, donde la inocencia se esconde, donde la maldad y falsedad van de la mano y nadie les dice …

A quien lo desee

En este circo, nadie tuvo valor suficiente para mirar realmente a aquella familia rota, ni pedirle disculpas por el hecho de que alguien miembro de esta consumida sociedad corrompió la inocencia de su hija y terminó por matarla.

Frankfurt, hablame de mí

Si la edición fuera una religión, Frankfurt sería su ciudad sagrada y la Feria la peregrinación que todo editor debe hacer al menos una vez en la vida. Cada año miles de profesionales del mundo del libro viajan desde todos los rincones del planeta para encontrarse durante cinco días en un predio que, por sus dimensiones, estructura y tecnología se asemeja más a un aeropuerto que a un complejo ferial. Es un reflejo a escala de la estructura y dinámica del mercado global del libro.

“Walking Around”, una interpretación

El Profesor Fernando Mires nos brinda su mirada sobre el poema de Neruda “Walking around”: dice que se encuentra alejado (¿enajenado?) del “principio de realidad”. Pero ¿de cuál realidad? Esa fue la pregunta que se hizo tiempo después el gran analista en su obra “Más allá del Principio del Placer”. ¿La realidad es la realidad que vivimos o la realidad que nos antecede y nos continúa, más allá de la materia orgánica que somos o creemos ser?

Eso es lo que tenía Borges

Los escritores comunes, comunachos, comonzuelos, (¡nosotros, bah!), contamos historias… y él, el mejor escritor que jamás he leído (aunque no sea el que más me guste…), y otros monstruos como Neruda (éste sí lo es) o Baudelaire, se inclinan ante las Letras. Por eso, J. L. B. jamás pudo escribir una novela: Porque ellas requieren más planeamiento, estructuras más rígidas, que un cuento o que un poema…

Encuentro con Witold Gombrowicz

—¿Y por qué tomar ese riesgo, si ni siquiera sabías español?, —le pregunté esa mañana, mientras desayunábamos un sándwich de mortadela en la pensión para inmigrantes de la vieja Lourdes. Iban a cumplirse seis años desde que partí en un barco de Croacia con destino a Buenos Aires. —¿Y por …

Reflejos de un viaje



Me quedan sueños para devolver
problemas para resolver
errores para arreglar
gestos para amar
caprichos para gritar
consejos para ignorar
abrazos para camuflar
silencios para hablar
Me quedan años para vivir
lágrimas para derramar
aventuras para compartir
pasos para caminar
partidos para jugar
Me queda todo y tu no estas
me queda todo lo que te quería dar.