Eso es lo que tenía Borges

Jorge Luis Borges no contaba cosas… no ponía a disposición del lector un relato. No. Él se entregaba en cuerpo y mente al lenguaje…

Al escribir sus mejores obras, lo que transmite, en efecto, es despojo de sí mismo en favor de las Palabras. Libera de sí lo humano para poner sus servicios a disposición de las Letras. Altruismo puro.

Los escritores comunes, comunachos, comonzuelos, (¡nosotros, bah!), contamos historias… y él, el mejor escritor que jamás he leído (aunque no sea el que más me guste…), y otros monstruos como Neruda (éste sí lo es) o Baudelaire, se inclinan ante las Letras. Por eso, J. L. B. jamás pudo escribir una novela: Porque ellas requieren más planeamiento, estructuras más rígidas, que un cuento o que un poema…

Cuando Jorge Luis Borges escribe, todos sus conocimientos, recursos, y capacidades cognitivas se convierten en apenas algo más que un tubo a través del cual se corporiza el Lenguaje y nos enseña de lo que es capaz cuando es libre.

Jorge Luis Borges en su departamento de Buenos Aires

Leyendo este tipo de Literatura (sí, con mayúscula), es que Barthes pudo haber postulado su “Muerte del Autor”… No nos acerquemos más de lo que la prudencia aconseja a la magia, o a los misticismos pero, a decir verdad, comparto bastante (ahora “de grande”) esta tesis que antes me parecía sencillamente ridícula. Y sólo después de haber leído y ensayado un entendimiento de esos autores.

Cuando el Lenguaje pasa al frente el autor muere. Muere, pero no como artista, sino como relator… como Sujeto. Y renace mucho más incorpóreo, intangible, mucho más hermanado y armonioso respecto de su Contexto y de su Historia.

El Ser Humano puede escribir todo lo que quiera, concretizar todo lo que desee… pero nunca Crea: No hace más que sintetizar y fisionar, Inventa (ya sea arte o ciencia, como dice Deleuze)… pero no puede atinar a esbozar otra cosa que no pertenezca al mundo de la permutación y la combinatoria…

La Literatura pura es sólo eso y TODO ESO: Literatura Pura. Jorge Luis Borges ha muerto. Sus líneas, maravilloso legado, nunca han merecido más adecuadamente el mote de:

INHUMANAS.