Sófocles ganador

Sófocles era uno de esos tipos que si hubiera participado en un concurso de belleza, lo ganaba. Si hubiera sido en cambio, alguna competencia de destreza física, también te la ganaba. Sófocles, además, te hubiera caído bárbaro. No bien. Bárbaro. Sófocles nació para ganar. Y ganó. Triunfó todas las veces que pudo:

~Era hermoso.

~Era diestro en lo que fuera.

Y le sobraba talento:

Una vez empezó a escribir poesía y la rompió. El gran maestro de la época, Esquilo, nunca le fue rival, propiamente hablando. Porque Esquilo lo intentó.

Era el año 440 antes de Cristo, o sea, hace 2.500 años, más o menos. En la Grecia Antigua acostumbraban, un par de veces al año, a parar todo por una o dos semanas. Para hacer fiestas. Enormes fiestas populares. Todo el mundo a la calle. ¿Celebrando qué? No sé si no lo sé o sino lo recuerdo. Pero no importa. Vale más la sola imagen de la polis entrando totalmente en fiesta.

Con el correr de los años comenzaron a hacer cosas y una de ellas fue interpretar Tragedias. Estas tragedias eran bastante parecidas a lo que hoy llamamos Teatro. Había gente, no mucha, que escribía estas Tragedias. Que eran odas. Y debían ser preciosas.

Un día, al esbelto y bello Sófocles se le ocurre contar a su manera una de estas Tragedias tan populares y resulta que el tipo la descose. La rompe a nivel universal-fundamental-trascendental. Y por si fuera poco en vida era como Michael Jackson. Lo amaban. La gente toda lo adoraba. Desde Sófocles hasta Shakespeare no hubo otro igual.

Escribió obras que 2.400 años después utilizaría un médico austriaco llamado Sigmund Freud para explicar una de sus teorías básicas, fundadoras de una rama nueva de la ciencia, teoría nueva absolutamente independiente de todas las otras ramas de la ciencia. Es decir que su Tragedia tuvo como consecuencia, 2.500 años después, la de hacer crecer el árbol del conocimiento del Bien y del Mal cuya simiente, mal que le pese a algún que otro Dios, tragamos y germinó dentro nuestro. A esa teoría, freudiana no entiendo por qué a partir de entonces, la llamó: Complejo de Edipo.

Sófocles escribió Edipo Rey. Eso que el mundo estaba dispuesto a aceptar recién 2.500 años después, él ya lo sabía. (Freud se convertiría para mí en un comentarista de Sófocles si lo miramos así.)

Su propio pueblo lo tuvo en tan alta estima, que a su muerte lo elevaron a la altura de un semidiós. Le atribuyeron, por supuesto, bondades y servicios.

Éste era Sófocles, la mañana en que estaba bajo un manzano, en una colina griega. Irá apurado. Acaso tendrá que encontrarse con un grupo de filósofos. Sin embargo se detiene un rato bajo el manzano.

Ése era Sófocles ganador para mí también. No me lo imagino de otra manera. Un campeón hasta en su soledad.

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