Último temblor

El me evitaba
entre los perfumes dulces de sus pieles.
Desnudos
tristemente indiferentes.
El, entre ellos, provocaba el camino
de mis ojos. Y el deseo.
La pasión encendió de rojo
estos labios transparentes.
El me evitaba
entre los otros
que desafiaban mi mirada
ávida…inquietante.
Mi mano, cruel y encaprichada
lo tomó sin pensarlo. Decidida.
Y el durazno
cayó en mi boca
respirando
su último temblor.

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