Un partido más

Dale juguemos un partido más, te prometo que te dejo hacer “esa de más” sin decirte nada, que gambetees hasta que te la quiten. No pienso ni abrir la boca si te veo que elegís patear al arco cuando yo vengo corriendo desde abajo y quedó solo. Salgo por vos en el segundo tiempo, tranquilo, jugate todo el partido, y si te queres quedar de chupamate, no vuelvas, yo te cubro. Te lo digo enserio, lo único que tenes que hacer es jugar un partido más… prometo por lo que más quieras dejarte cada tiro libre a vos, hasta me podes usar para amagar y dejarme pagando.

Mira lo que te digo si hago una jugada espectacular y me cometen penal, lo patees vos. Calladito me hago a un lado, para que le des con tu botín y la pongas contra la red. Si lo erras no pasa nada, son cosas que suceden… está bien, a veces se gana y a veces se pierde, lo entendiste siempre eso vos. Yo pensé que también, pero perderte y no volverte a ver en una cancha me suena extraño, no lo comprendo. Nunca fuiste el mejor, ni cerca del ser mejor, sin embargo cuando pisabas el césped no importa qué partido sea ibas a darlo todo por destacarte.

Lo bueno del fútbol es que no necesitas ser el más habilidoso para poder amarlo, la pelota deja que la ames igual, te responde, de gauchita que es. No pasa como con las mujeres que cuando no sos el más galán amarlas es una tortura terrible, con el fútbol sucede otra cosa, si vos lo intentas, si vos te esforzas te da pequeñas devoluciones de amor. ¿Entonces como no te ibas a enamorar de este maravilloso deporte?. Gente como nosotros no entendemos a los que no juegan a la pelota, por eso siempre nos encontramos en un campito, sea de sintético, natural, barro u hortaliza, donde haya una cosa esférica y parecido a un arco ahí estamos. ¿Así que no vas a jugar un partido más? ¿Si recorriste kilómetros cientos de veces, fuiste a jugar con lluvia, truenos y lo que pueda llegar a caer del cielo, hasta has jugado tres partidos en un día, y ahora que te invito, y te dejo ser la figura no vas a venir? Escápate de la muerte pibe, escápate y dame el gusto.

Claro, que si lo pienso mejor, tal vez comprenda el motivo del cual no te podes escapar. Supongo que para enamorados como nosotros al terminar está vida, nos encontramos en un vestuario, con nuestro nombre impreso en una remera doblada con un 10 en la espalda. Nos esperan unos botines increíbles y en los pies parecen de material quirúrgico de como se adaptan. Si, seguro, ya te imagino, saliendo del vestuario y entrando a un estadio gigante, lleno de miles de almas coreando tu nombre. Un árbitro que te llama del centro de la cancha, junto al capitán del otro equipo, los dos te están esperando para lanzar la moneda. La moneda brilla y decís cara, y cuando el árbitro te la muestra, se ve tu cara grabada en ella. La gente está como loca, el césped que pisas parece pintado de lo verde que está. Un silbato suena fuerte y al toque te dan la pelota a vos, todos quieren que la lleves vos…

Si nene, perdóname por las locuras, divague al principio, que vas a venir a jugar conmigo si estás jugando un partidazo en este momento. Gambeteando a los mejores defensores de la historia, tirando caños, y clavando chilenas, mientras el público festeja tus gambetas. Deja quédate allá, disfrútalo, yo mientras tanto, te voy a recordar de una forma muy particular, de espaldas, de espaldas a mí, gambeteando dos defensores y pateando cruzado al arco, ¿te acordas de ese gol? Lo hiciste el último partido que jugamos juntos. Arrancaste desde mitad de cancha, casi te gritó que des el pase, por suerte no lo hice, vos fuiste derechito, encaraste el área y clavaste un golazo, como si de algún modo este mundo tan extraño sabía que nunca más jugarías conmigo, y me dio tan maravilloso regalo que es recordarte gambeteando y convirtiendo en un arco.

Existe millones de formas en la que uno puede recordar a una persona, pero para gente con nuestra pasión la mejor forma es recordando algún gol que hicimos. Por eso así te recordaré, así te inmortalizare.

Pie de jugador con pelota parada

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